ALFREDO RUIZ
   

Alfredo Ruiz pertenece a esa nueva generación de escritores a los que la palabra cultura les suena a eslogan publicitario. Para él no existe ninguna diferencia entre Quentin Tarantino y José Saramago, al fin y al cabo los dos cuentan historias. Y quizás por eso, un día, harto de escribir spots, dejó su trabajo en una agencia de publicidad de Londres y regresó a Barcelona. Ya en su ciudad, comenzó a escribir cosas más largas, primero guiones de cine, luego relatos y, finalmente, Guapos y pobres, un libro que él mismo aún no sabe cómo definir. Mientras se lo piensa, sigue escribiendo. Ahora está obsesionado en terminar, sin que nadie se lo haya pedido, la cuarta parte de Matrix.