ENTREVISTA
A MANUEL VALLS, AUTOR DE “MEJOR SOLOS QUE MAL ACOMPAÑADOS”
Tu
libro trata de la gente que vive sola. ¿Por qué se te
ocurrió abordar este tema?
Desde hace seis años vivo solo. Antes siempre viví acompañado;
con mis padres, casado, en pareja… Supongo que al ver el fenómeno
de los Singles me dio por reflexionar y descubrí que circulan
muchas mentiras sobre este tema. Desde los sociólogos, hasta
los filósofos, pasando por los medios de comunicación,
todos mienten.
Eres muy rotundo. ¿No estarás exagerando?
Te aseguro que no. El problema de los expertos es que tratan de analizar
este fenómeno desde una sola disciplina y partiendo de juicios
morales.
¿Y…?
Pues que la realidad cada día es más compleja y tratar
de interpretarla desde una sola disciplina es imposible. Hay demasiadas
implicaciones, conexiones… Además, todos los expertos parten
de una premisa equivocada: dan por sentado que las personas actúan
racionalmente, y que consecuentemente, controlan lo que piensan y lo
que sienten.
¿Y no es así?
Naturalmente que no. Los hombres y mujeres no controlamos todo lo que
pensamos ni lo que sentimos. La inmensa mayoría padecemos una
neurosis compulsiva que nos impide razonar sensatamente. Todo ello debido
a la presión social a la que estamos sometidos las veinticuatro
horas al día. Además, los medios de comunicación
contribuyen a ello. La libertad de prensa no existe, los medios están
al servicio del sistema económico que rige nuestras vidas. Pueden
ser más o menos de derechas o de izquierdas, pero ante todo son
un negocio que pertenece a unos accionistas, y éstos buscan la
máxima rentabilidad económica, no la verdad. Probablemente
la verdad no es demasiado comercial ni genera grandes beneficios económicos.
El altruismo ha desaparecido de nuestra sociedad. Hoy en día,
ni los padres son altruistas con sus hijos. Estamos en un mundo de locos.
Por esto se equivocan los sociólogos y los filósofos al
afirmar que la familia tradicional está en crisis. La mayoría
de los expertos interpretan los nuevos comportamientos sociales como
una reacción ante una institución en decadencia y no es
así. La gente no se divorcia porque el modelo de familia tradicional
esté en decadencia. La gente se divorcia porque está neurótica,
porque no soporta su vida, porque necesita cambiar constantemente, porque
siente que el futuro no está en sus manos y se agarran al presente
buscando recompensas inmediatas en todo; en la familia, en su trabajo,
en lo que consumen. Además, el hombre y la mujer de hoy no soporta
sufrir ni luchar; no les gusta tener que enfrentarse a la realidad y
por ello buscan desesperadamente el amor, el placer, consumir…
Y ahora hemos acabado consumiendo personas, familias, como quien se
compra unos zapatos y al cabo de un tiempo los desecha porque se ha
aburrido de ellos, o porque están pasados de moda. Hoy el matrimonio
es un contrato basura y las familias también son de usar y tirar.
Por lo que dices parece que estés en contra del divorcio.
De ningún modo. De lo que estoy en contra es de la irresponsabilidad,
del egoísmo, de nuestra incapacidad de pacto, del individualismo
enfermizo, de la banalidad…
¿Tan malos somos?
Digamos que estamos equivocados; que vivimos inmersos en una cultura
donde sólo cuenta el beneficio; obtener más a cambio de
menos. Y esto que en términos económicos está aceptado
por todos (es la esencia del capitalismo y también tiene su lado
oscuro), imagínate que sustituya los clásicos valores
morales y éticos de nuestra civilización… Es el
desastre. Y mal que nos pese, este modo de pensar ya lo estamos aplicando
en todos los ámbitos de nuestra vida familiar, social, cultural…
Nadie quiere sacrificarse, luchar, ni sufrir, y eso es imposible. En
este sentido, alguien nos engaña, la vida no puede ser un orgasmo
permanente. Sería insoportable, o en el peor de los casos dejaría
de producirnos placer.
Resumiendo, ¿tú no crees que la familia tradicional
esté en crisis?
Rotundamente no. La familia, es la institución económica
y social más sólida de todos los tiempos. Los lazos familiares
constituyen el convenio social más firme que existe entre un
grupo de personas, el pacto más sólido de apoyo mutuo,
de protección y amparo. La familia es la institución humana
más resistente y adaptable a los cambios sociales. Se transforma
pero nunca desaparece. Si lo hiciera probablemente desapareceríamos
como civilización. El hombre y la mujer no están física
ni psicológicamente preparados para vivir sin afecto ni compañía.
Además, si llegamos al extremo de ser incapaces de pactar y compartir
la vida con nadie, seríamos la especie mas indefensa del planeta.
¿Indefensa frente a quién?
Por ejemplo, frente a la economía, el consumo, la injusticia
social, y sobre todo frente a las enfermedades mentales: la gran pandemia
de este siglo. Nuestra especie, el homo sapiens, ha podido sobrevivir
más de 400.000 años, porque somos un animal social, y
la solidaridad nos permitió organizarnos y enfrentarnos a la
supervivencia con más recursos.
¿Crees que estamos perdiendo esta facultad?
¿Tú qué crees? Hoy en día prácticamente
somos incapaces de organizarnos colectivamente para nada. En este país,
el 57% de los trabajadores cobran un salario de mil euros al mes. ¿Y
qué hace la gente? Endeudarse, hipotecarse hasta las cejas para
seguir consumiendo compulsivamente. Nadie se organiza para revindicar
un salario más justo. Esto hace apenas hace cincuenta años
no sucedía. Algo hemos perdido por el camino, ¿no crees?
Respóndeme tú.
Alguien ha logrado que 14 millones de españoles crean que son
incompetentes, que no están bien preparados para el mercado laboral,
o bien porque son demasiado jóvenes para cobrar un sueldo superior
a los mil euros o porque son demasiado viejos a los cuarenta para cobrar
más. Igual que las mujeres, que si no son jóvenes y bellas,
deben recurrir a la cirugía estética porque el mercado
laboral exige ciertos cánones de belleza… No sé,
realmente todo esto es de locos, y los políticos aún pretenden
convencernos de que tenemos que cambiar de chip: trabajar a sesenta
kilómetros de nuestro domicilio, no escoger un trabajo vocacional
porque es un lujo que no podemos permitirnos, y cambiar de empleo y
de oficio constantemente porque debemos adaptarnos a las leyes del mercado
y todo ello para ganar un salario que no nos permite llegar a final
de mes. Además, según estos mismos políticos, la
economía del país crece, los bancos aumentan sus beneficios
cada año y prácticamente hemos terminado con el paro.
Leyendo tu libro y escuchando tus respuestas prácticamente sólo
hablas de economía. ¿Acaso el problema de que la gente
viva sola únicamente es económico?
Esencialmente si. La economía influye en cómo entendemos
el amor, las relaciones de pareja, el matrimonio. Incluso el modo de
amar a nuestros hijos depende de la economía.
¿Y no crees que la gente actúa así porque busca
la felicidad?
Naturalmente. Pero la felicidad también depende de factores económicos.
Ya lo dijo Bertrand Russell: «Cualquiera que opine que la felicidad
proviene exclusivamente de nuestro mundo interior, que pruebe pasarse
treinta y seis horas en una tempestad de nieve con sólo cuatro
harapos y sin comida». Además, la felicidad no hay que
buscarla. Sólo se es feliz cuando dejas de perseguirla.
¿Y…?
Debemos volver atrás. El 90 % de los solteros y divorciados de
este país andan locos por encontrar pareja y contraer matrimonio.
Lo del soltero feliz es una mentira que sólo beneficia a la industria
del consumo y a corto plazo. En España, hace apenas seis años
teníamos el índice de natalidad más bajo del mundo.
Hoy, y gracias a la inmigración esta tendencia esta cambiando
pero nuestro modo pensar ha estado a punto de llevarnos a un callejón
sin salida.
Vaya, ¡eres un pesimista!
No soy pesimista, únicamente trato de ver las cosas como son,
no me gusta que me engañen ni engañarme a mí mismo.