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ENTREVISTA RAMON FANO, AUTOR DE LA MODA MATA (PERO NO ENGORDA) ¿En qué momento y por qué decidiste dedicarte al mundo de la moda? El mundo de la moda siempre me ha atraído. Aunque nunca tomé la decisión de trabajar en él, fueron un cúmulo de circunstancias. Pero también creo en el poder de los deseos, si algo lo deseas mucho y te preparas al final se cumple. Así que supongo que decidí trabajar en moda desde que tuve el primer deseo de hacerlo, de niño. La moda mata (pero no engorda), narra el día a día de un editor de moda de una revista de tendencias. ¿Qué hay de autobiográfico en este libro? La novela está escrita en tiempo real, por lo que es inevitable que haya ciertos paralelismos entre el protagonista de la novela y yo, al fin y al cabo los dos desempeñamos el mismo trabajo. Pero el protagonista no deja de ser un personaje, sus sentimientos y emociones son suyos, no míos. Hay una base narrativa real, pero es sólo la base. Sé que corro el peligro de que mucha gente piense que el libro es autobiográfico, pero, en realidad, mi vida es mucho más interesante que la del protagonista. ¿Los que manejáis información tenéis poder? ¿En que se traduce ese poder? Yo entiendo la palabra poder como la capacidad de hacer algo, y mejor si ese algo tiene una intención positiva. Trabajar en un medio de comunicación, aunque no sea masivo, te da el poder de manifestar tu criterio personal. En ese sentido, y en mi caso que me centro en moda, el poder se traduce en apoyar el trabajo de aquellos diseñadores que considero más interesantes o en dar mi punto de vista a favor o en contra de algo, es decir, exteriorizar mi criterio. A veces tiene repercusión y otras no. El poder de influir mola. ¿Te has callado algo en tu libro por miedo a hacer daño a alguien? Claro, me he callado algunas cosas, por eso y porque también me puedo hacer daño a mí mismo. Además me he dado cuenta que ciertas cosas que callo no eran relevantes, eran gratuitamente malignas. El protagonista de la novela (Mongómeri) es adicto a la moda, al trabajo y a la cocaína. ¿Encuentra un equilibrio en todo ello? Realmente no es un cocainómano. Creo que en cierta medida le pasa algo parecido a William Burroughs. Creo que fue él quien en un libro confesaba lo mucho que se había esforzado en convertirse en cocainómano, pues al protagonista le pasa algo parecido, es un personaje muy frío y equilibrado, pocas cosas le podrían desequilibrar. La cocaína es sólo un recurso para mantenerse hiperactivo profesionalmente. En un pasaje de la novela, Mongómeri se pregunta cuántos amigos irían a verle al hospital. ¿El hedonismo lleva a la soledad? Espero que no, o al menos no necesariamente. Esa pregunta es digna de un obispo en contra del matrimonio homosexual o la reforma educativa. La soledad no es un castigo al final de tus días por habértelo pasado bien. El protagonista hace esa reflexión no por ser hedonista, que lo es, sino porque su placer lo encuentra en el trabajo abandonando otras relaciones personales extraprofesionales. La relación que Mongómeri mantiene con su entorno (trabajo, amigos y familia) es una relación superficial y a la vez comprometida. ¿Crees que ésta es una actitud generalizada hoy en día? Generalizar siempre es divertido, pero corres el peligro de meter la pata. Más que generalizar, tenía la intención de escribir algo generacional. Las generaciones no creo que se definan por el año de nacimiento, sino por las inquietudes y estilos de vida. La generación que aparece en el libro no ha madurado en el sentido tradicional de la palabra, no ha alcanzado la serenidad y estabilidad propia de generaciones anteriores, o incluso de otras generaciones paralelas con un estilo de vida más convencional. No creo que la serenidad y estabilidad, salvo en lo que se refiere a la cuenta bancaria, sean necesariamente conceptos positivos. Cuando alcanzas la serenidad y estabilidad es que te has quedado sin sueños y aspiraciones. En ese sentido prefiero la actitud del eterno adolescente, inseguro pero constantemente buscando y descubriendo cosas. La diferencia entre un eterno adolescente y uno de verdad quizás sea la ironía y frivolidad que caracteriza a muchos personajes de la novela. La madurez del eterno adolescente se define por su capacidad de ironía. ¿Si la superficialidad es un arte, qué es la banalidad? No sabía que la superficialidad fuera un arte. Nunca me he planteado la diferencia entre superficial y banal. Pero es verdad que se utiliza mucho menos la palabra banal que superficial. Voy a empezar a usarla más…. pues no sé, yo creo que puedes aparentar superficialidad o banalidad y ser muy profundo en el fondo. Es una cuestión de forma. Cuanto más ininteligible es algo más profundo parece, y viceversa. Me encanta la cultura pop porque se basa en la comunicación. ¿De qué sirve ser muy profundo si nadie entiende lo que dices ni lo que quieres decir? Hay cosas aparentemente muy profundas que no tienen ningún interés y, sin embargo, cosas superficiales muy interesantes. La profundidad es como la belleza, está en los ojos del que mira o escucha. ¿Los personajes de tu novela tienen algo en común? Creo que todos se sienten muy a gusto en la marginalidad y el underground. Eso no impide que tengan sueños y aspiraciones, pero de alguna forma son muy íntegros, jamás renunciarán a ser ellos mismos para conseguir el éxito y el reconocimiento. Es una especie de romanticismo. El mundo de la moda perpetua el mito de la juventud en cuanto a paradigma de belleza. ¿Como te ves a ti mismo al cumplir los cincuenta? Cariño, ¿podrías sustituir la palabra cincuenta por madurez u otro eufemismo? Yo siempre me veo fenomenal, me preocupa más cómo me ven los demás. Está claro que la madurez tiene ciertas ventajas sobre la juventud, y viceversa. Según cumples años te vas haciendo más activo, eres más productivo. Cuando eres muy joven, por lo general eres pasivo, eres un espectador de lo que hacen los demás. Bueno, tampoco es que sea siempre así. De todas formas, la madurez sería genial si fuéramos vampiros y no envejeciéramos ni muriéramos. Por eso creo que la juventud no es que sea paradigma de la belleza, sino de la vida. La moda por definición es breve, intensa. ¿Seguirla durante años no cansa demasiado? Cansa pero no porque sea breve e intensa, sino justo por lo contrario. La moda evoluciona muy lentamente, no hay propuestas rompedoras de una temporada a otra, por lo general vemos siempre lo mismo. Lo bueno es que alrededor siempre hay mucha energía y gente con ganas de hacer cosas, eso es lo que realmente te pone. Tu novela descubre, con nombres y apellidos, los entresijos de la industria de la moda española. ¿Cuál crees que es su mayor problema? Creo que industria no es la palabra exacta, ya que ese concepto implica el hecho de ser productivos, y desgraciadamente los protagonistas de la novela no están en su mejor momento productivo. Son productivos en términos creativos, pero no en términos industriales. En tu libro retratas la situación de la moda en España, ¿crees que hay muchas diferencias con la industria de Londres o París? En cuanto a la situación de los jóvenes diseñadores pienso que es universal. La moda crea puestos de trabajo y tiene un importante componente lúdico. ¿Crees que también puede ser elitista, que sólo está al alcance de unos pocos? Ciertas marcas o firmas están al alcance de pocos. Pero ser creativo y generar tu propia identidad jugando con la ropa y complementos no es algo que esté supeditado a tu nivel adquisitivo, sino a tu personalidad y fantasía. De hecho, desde los 60 las tendencias las impone la calle, los grupos más jóvenes que precisamente no se definen por un alto nivel de ingresos, lo cual no quiere decir que la moda no sea elitista, la ropa nos ayuda a integrarnos en determinados grupos, y eso siempre conlleva la exclusión de otros. Ésa es la gracia. Moda ¿masificación o elitismo? La industria necesita, desde luego, la masificación. Pero creo que hay dos tipos de actitudes básicas hacia la moda y la vida en general. Los que quieren ir como todo el mundo, y los que quieren autorreafirmarse como individuos, y crear su propio personaje. Insisto que tampoco es una cuestión de la cantidad de pelas que te gastes en ropa. Puedes ir de boutiques mega elitistas y no destacar dentro de la masa, y lo contrario, puedes llevar cuatro chorradas que te has pillado por dos euros y ser el más divino en la fiesta más elitista del mundo. Lo bueno de la moda frente a otras disciplinas creativas es que te permite jugar un papel activo y creativo. Tú juegas con los elementos y la forma de combinarlos, y cada día es un juego diferente. ¿La moda nos ayuda a sobrellevar el terror que nos provoca nuestro vacío existencial? No sé, ¿quién tiene vacío existencial? La moda y vestirse es un juego, nada más. Nos ayuda a comunicarnos, a relacionarnos con los demás, a divertirnos, a hablar de nosotros con la boca cerrada. No entiendo por qué nos empeñamos en analizar tanto nuestra existencia, ¿por qué no nos limitamos a vivir e intentar ser felices? Mucha gente reniega de la importancia de la moda pero hasta los presidentes de gobierno tienen estilistas. ¿Qué opinas de quienes dicen que no les importa la moda? Que puede ser verdad, está bien que vayas por libre, que crees tu propia tendencia que no sigas la que te imponen. Otra cosa es que cuando alguien hace ese tipo de comentarios los ponga en duda. ¿Por qué los diseñadores de moda visten prácticamente igual? ¿Es acaso un uniforme? Hay dos tipos de uniforme, el de negro riguroso y el de los tejanos desgastados con camisa o camiseta blanca. Hace tiempo escribí un artículo sobre cómo vestían los diseñadores y cómo eran las propuestas que hacían al público. Curiosamente, en muchos casos no tenían nada que ver. Era como si los propios diseñadores no estuvieran convencidos con lo que hacen. Hay muchos diseñadores, pero pocos convencidos con sus propuestas. Ésa fue mi conclusión. ¿Por qué queréis que el resto del mundo cambie de estilo cada temporada? Personalmente no creo que los que trabajamos en moda queramos que la gente cambie de estilo cada temporada. En primer lugar, porque las propuestas no cambian de temporada en temporada, es más o menos lo mismo. Además, los buenos diseñadores tienen su propio estilo, y son fieles a él. Quizás lo que buscamos es que el público se identifique con determinados estilos, buscamos adeptos. ¿Existe algo más que negocio en el mundo de la moda? Claro, la moda es algo más que negocio, es cultura y, sobre todo, una herramienta de comunicación personal. La vanidad creo que te hace ser infeliz. La moda sirve para plasmar cómo eres, no para aparentar lo que no eres. ¿Qué opinas de la globalización cultural? ¿Te parece bien que todos escuchemos, leamos, o veamos lo mismo y vistamos igual? No, me parece horroroso. Me gusta la idea de que todos tengamos acceso a todo, pero que también sepamos ejercer la libertad de elección. ¿No te desasosiega pensar que nuestra existencia se basa únicamente en el consumo? ¿Que como individuos sólo contemos como consumidores? Eso es una decisión personal de cada uno. No me desasosiega en absoluto lo que hagan los demás. Personalmente no soy excesivamente consumista. Lo que ocurre es cualquier actividad que hagas se traduce en un coste y eso se contabiliza como consumo. Nuestro sistema de vida está basado en el consumo, es decir, pagar por cualquier cosa que hagamos. Si no lo hiciéramos no sé de qué viviríamos. Es probable que no sea el sistema ideal, pero es al que hemos llegado después de millones de años de historia. No tengo conocimientos macroeconómicos para ofrecer alternativas a este sistema. La novela está escrita en formato weblog y con un estilo muy personal. ¿Se trata de un nuevo lenguaje?, ¿una novela experimental?, ¿simplemente un diario? Odio las palabras "experimental" y "vanguardia". Son muy pretenciosas, y en la mayor parte de los casos sinónimos de aburrimiento. En términos de estilo mi única intención es que el libro resulte entretenido al lector, y si encima reflexiona sobre ciertos aspectos de la moda, pues mejor. He sacrificado bastantes fines de semana escribiendo esta novela como para arriesgarme a que alguien le parezca un coñazo (cosa que puede pasar de todas formas). El estilo es totalmente informal (también odio todo lo que huele a "formal"), muy coloquial. El formato de la novela es el de un weblog, algo que está muy de moda, así que no iba a dejarlo escapar. Pero un weblog no deja de ser el diario de toda la vida. Lo moderno es que ahora el diario se escribe para que lo lea todo el mundo en internet, sin pudores. ¿Cómo ligas más? ¿Diciendo que eres director de una revista de tendencias o cuando dices que has escrito un libro sobre moda? Creo que cuando dices que eres escritor a secas, mejor no mencionar la palabra moda que provoca muchas malas interpretaciones. ¿Qué personaje famoso te gustaría que leyera tu libro? No sé si se traducirá a otros idiomas. Así que eso limita un poco la posibilidad de elegir. Pero siendo sincero lo que me gustaría es que lo lea cuanta más gente mejor. Y si lo lee algún famoso que tenga alguna repercusión positiva, algún director de cine que quiera llevarlo al cine. El más famoso es Almodóvar, pero esta novela no la veo muy de su estilo así que... Dime uno o dos libros que pondrías sin dudar al lado del tuyo en las librerías... Dudo mucho, así que no creo que me decidiera por ninguno. En mi biblioteca pongo los libros por orden alfabético, por el apellido del autor. Y si lo pusiera en alguna librería lo pondría junto a alguno que no hiciera competencia y su portada fuera mucho más fea que la de mi libro. Y cuando se haga la peli... ¿quien interpretará a Mongómeri? Jhonny Deep, pero es que soy muy malo con los nombres de los actores, no me acuerdo de casi ninguno. ¿Un buen motivo para comprar tu libro? Que me llevo el 10% de las ventas. |
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